Espina Bífida, una condición que se puede prevenir

Hace pocos días se conmemoró un nuevo Día Internacional de la Espina Bífida, con el fin de concientizar sobre esta enfermedad que, en general, es sencilla de prevenir. Para saber más sobre ella, entrevistamos a la Dra. Alejandra Medina Pediatra del Servicio de Neonatología del nuestro hospital.


“La espina bífida es una malformación congénita que ocurre en las primeras semanas de gestación y en la cual existe una alteración en el cierre de los arcos vertebrales con distintas expresiones clínicas y nivel de lesión, según si está asociado a compromiso medular o meníngeo”. Así explica esta enfermedad Alejandra Medina, Pediatra del Servicio de Neonatología del nuestro hospital. Hoy, en Chile la incidencia es cerca de 3,9 por 10 mil recién nacidos vivos, la que además ha disminuido desde el año 2000, cuando se comenzó a incorporar ácido fólico a las harinas: “Esa medida fue muy positiva, ya que las mujeres lo ingieren a través del pan y sus derivados de harina”, explica. Y continúa: “Para prevenir este defecto, se debería recibir el ácido fólico, idealmente, uno a tres meses antes de quedar embarazada. Esa es la única manera de prevenir, ya que los factores para que esto ocurra son múltiples, sumado a factores hereditarios, genéticos”.

Existen distintos tipos de espina bífida:

• Las disrafias abiertas, donde la lesión es visible. En ellas la piel está dañada.

• Las disrafias ocultas, donde el defecto está oculto por piel sana.

• Algunas que van desde el cráneo hasta la médula espinal hasta la parte más distal.

Esta condición, ¿es incompatible con la vida?

No necesariamente. Existen malformaciones graves y que no permiten la vida, principalmente las anencefalia o los defectos del tubo neural que son muy altos ubicados a nivel del cerebro. Pero existen casos donde el defecto es mínimo e incluso podrían no tener ninguna repercusión clínica o bien solo alteraciones motoras, disfunciones vesicales (problemas para orinar), problemas intestinales o defectos de la columna (escoliosis, cifosis, lordosis, etc.), las que pueden venir con discapacidad intelectual o hidrocefalia.

“Además, hoy existe la posibilidad de realizar un tratamiento quirúrgico prenatal entre las 19 y 23 semanas de edad gestacional. Son casos seleccionados, tienen que ser madres que cursan gestaciones únicas, no embarazos múltiples, y que no estén asociados a otras malformaciones que comprometan o tengan mayor riesgo vital”, explica la doctora.

¿Cómo se detecta la espina bífida?

Con la ecografía prenatal del primer trimestre del embarazo (entre las 12 y 13 semanas).

“Es muy importante dejar en claro que si bien este es un defecto grave tanto para la guagua como para la familia, existe un equipo multidisciplinario capaz de ayudar en la rehabilitación y acompañamiento psicológico”, afirma.

La doctora Alejandra Medina explicó que se trata de una patología cubierta por el sistema AUGE “por lo tanto, los niños y niñas que nacen con la espina bífida abierta, tiene un plazo antes de las 72 horas de vida para que se realice el cierre”.

Todo niño nacido en nuestro establecimiento es evaluado por pediatras neonatólogos que están capacitados para la búsqueda y detección de disrafia oculta (cuando la piel esta sellada). La observación es crucial para ayudar a estos recién nacidos a tener un diagnóstico certero que concluya en una cirugía o terapia temprana dependiendo de la gravedad de su condición.

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