Disfagia, otra consecuencia de la intubación post COVID-19

Aunque no es muy conocida, la disfagia es una enfermedad que la padecen miles de personas en el mundo y que se caracteriza por la dificultad o imposibilidad de tragar alimentos. Y aunque tiene más de una causa, hoy producto del COVID-19 se ha hecho más patente.

Higinio Betancur, de 66 años, estuvo internado en nuestro hospital más de un mes debido a un contagio por coronavirus, de los cuales 10 días permaneció intubado, lo que le trajo como consecuencias una disfagia severa, la que fue tratada con éxito. Pero, ¿qué es esta enfermedad? ¿Quiénes pueden padecerla?

Higinio Betancur, paciente COVID-19 de nuestro hospital.

Primero, hay que saber que esta patología es definida como una dificultad o molestia en el transporte de saliva y del bolo alimenticio en cualquiera de sus estados, ya sea líquido, semisólido o sólido, desde la boca hacia el estómago. Así lo explicó la fonoaudiólogo de nuestro hospital,  Constanza Zúñiga D., quien también nos contó que la disfagia puede ocasionar diferentes complicaciones: “Entre ellas está la desnutrición, deshidratación y trastornos respiratorios, como obstrucción de la vía aérea superior por presencia de alimento sobre las cuerdas vocales o, como segunda opción, trastornos en el parénquima pulmonar producto de un síndrome aspirativo (neumonía aspirativa, distrés respiratorio)”.

Pandemia

El COVID-19 ha dejado estragos en distintos frentes de la salud, generando varias consecuencias a quienes lo han padecido. Una de ellas ha sido la disfagia, como le ocurrió a Higinio Betancur, ya que los pacientes que al igual que él han estado intubados, sufren dificultad en el proceso de deglución. Pero también la pérdida de gusto y de olfato, y la insuficiencia respiratoria, tan típica del coronavirus, han ayudado a que esta patología aumente. “Las alteraciones de la deglución en pacientes críticos son un problema habitual que se asocia de forma significativa a mayor incidencia de neumonía, reintubación y mortalidad intrahospitalaria. De hecho, la intubación orotraqueal (IOT) es un procedimiento realizado de forma recurrente en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y se constituye como el principal factor de riesgo”, explica la fonoaudióloga.

Constanza Zúñiga D., fonoaudióloga de nuestro hospital.

Pero, ¿qué tratamiento o intervención pueden aplicarse a estos enfermos? La profesional cuenta que en el caso de disfagias post extubación según las necesidades del paciente y los resultados de la evaluación, “se debe elegir la compensación más efectiva, dentro de las cuales encontramos los incrementos sensoriales, cambios posturales, cambios en el volumen y la velocidad, cambios en la viscosidad, modificaciones ambientales y modificaciones conductuales. Por ejemplo, modificación en la consistencia de los alimentos, o viscosidad de los líquidos, para evitar episodios de penetración y aspiración laríngea y así asegurar la protección de la vía aérea. Se realizan además ajustes posturales pueden involucrar todo el cuerpo o solo la cabeza y tienen el potencial de redirigir el bolo y cambiar la velocidad del flujo de este”; explica. Y continúa: “En cuanto a aspectos reactivadores, se pueden realizar ejercicios terapéuticos dirigidos a modificar los mecanismos de la deglución, por ejemplo, basados en los principios del ejercicio motor. Se denominan estrategias terapéuticas y buscan modificar la fisiología de la deglución”, finaliza.

<div class="title"><i class="fa fa-long-arrow-left"></i> Previous Post</div>